PREGUNTAS Y RESPUESTAS

En este apartado podrás dejar tus dudas y los mismos participantes podrán responder y compartir experiencias.



A mi hija, a mi hijo, le gusta mucho leer, ¿qué más puedo hacer?

Tener hijos a los que les gusta mucho leer constituye una gran ventaja, pero deberemos seguir atentos para que la afición permanezca. Siempre podremos hacer algo más para ayudarles a evolucionar como lectores y afianzar el hábito que están adquiriendo.

Nuestro ejemplo, nuestro consejo y orientación siguen siendo necesarios en la elección de lecturas y en la formación de un criterio propio y de una visión crítica y personal sobre los libros. En esta labor, podemos tomar alguna iniciativa más: la suscripción a revistas infantiles y juveniles que incluyan reseñas de libros; la lectura de los suplementos de periódicos dirigidos a estas edades; la consulta de servicios especializados en Internet donde se presenten novedades o se proponga la participación en foros sobre los libros; el acercamiento progresivo hacia la literatura de adultos, leyéndoles algunos pasajes de nuestros libros o comentando lo que estamos leyendo nosotros; la creación de un club de lectura con sus amigos, para intercambiar libros o discutir sobre sus gustos literarios...

Sea cual sea el nivel de lectura de nuestros hijos, deberemos seguir cerca de ellos, porque el hábito de la lectura se construye paso a paso. La pasión por los libros hay que seguir alimentándola de manera constante.





A mi hijo, a mi hija, no le gusta leer, ¿qué puedo hacer?

Ante todo, dialogar. Intentar averiguar las causas, y no forzar, no obligar a disfrutar con algo que en principio no entra en sus planes. Una vez detectado el problema, podremos actuar.

Aunque a veces resulte complicado, nunca debemos abandonar la labor de estímulo y orientación. Habrá que hacer uso de nuestra imaginación y de nuestra habilidad para utilizar todos los recursos al alcance. Estos son algunos consejos que pueden orientar en estos casos:

- Siempre hay que prevenir. En el periodo en que los niños ya conocen el código pero aún no leen con soltura, es conveniente continuar a su lado. 

- Hagamos de la lectura una actividad imprescindible. Numerosas actividades de la vida cotidiana pueden llevarnos a los libros. Se trata de buscar esos momentos en que los libros son necesarios o pueden ser un complemento inesperado para su actividad.

- Seleccionemos momentos adecuados. No intentemos modificar sus hábitos de forma brusca y por obligación. Para ello, debemos evitar proponer la lectura en las situaciones en que nuestros hijos están más agitados o están más interesados en realizar otras actividades: salir, oír música, ver la televisión, jugar en el ordenador.


¿Qué podemos hacer ante las dificultades?

Lo más importante es actuar de manera coordinada con la escuela, averiguando cuál es el problema y viendo posibles formas de colaboración. En todo caso, hay algunos consejos que podemos seguir, especialmente en el momento inicial del aprendizaje.

No quemar etapas. A veces, los niños no pueden aprender lo que para nosotros resulta obvio. Es posible que los más pequeños sepan el nombre de las letras, incluso su sonido, pero no sean capaces de encontrar el significado. Puede que utilicen las letras para escribir palabras y textos mínimos y, sin embargo, tengan dificultades en la lectura, incluso en la de textos que ellos mismos hayan escrito. Esto es frecuente y, a ciertas edades, forma parte del proceso normal de aprendizaje.

No esperar demasiado. No es necesario esperar a que los niños conozcan las letras, el código alfabético, para leer con ellos. Son ellos los que darán la medida, estimulados y ayudados por nosotros. Siempre deberemos darles la oportunidad de estar en contacto con los libros, con la lectura.

Actuar en paralelo. Nunca estará de más practicar la lectura con nuestros hijos, leyendo para ellos y mostrándoles cómo lo hacemos, proponiendo la interpretación de textos habituales, pidiéndoles que nos cuenten qué hacen para escribir y para leer, estimulándoles a que nos pregunten todas sus dudas.




¿Cuándo se empieza a leer?
No se puede indicar un momento exacto para el comienzo de la lectura. En realidad, todo empieza cuando los niños intentan entender textos de uso habitual: carteles, etiquetas, anagramas... Los escritos son objetos que están presentes en su entorno y, desde muy pronto, niños y niñas tratan de interpretarlos. A leer se empieza cuando se empieza a buscar significado en un texto.

Los niños comienzan a acercarse a la lectura, sobre todo, cuando ven leer a los más próximos. Si nos ven leer habitualmente a los mayores, si nosotros les estimulamos para que presten atención a los escritos, pronto empezarán a hacernos preguntas. Mediante estas preguntas están intentando obtener dos tipos de conocimientos: por una parte, conocer el significado de las palabras (¿ahí qué pone?) y, por otra, saber cómo se lee (¿qué letra es esa?). En este momento podemos decir que el aprendizaje de la lectura ha comenzado.






¿Qué libros gustan a los mayores de 12 años?


A partir de cierta edad, puede resultar difícil establecer límites en la clasificación de los libros. Hay lectores y lectoras que a los trece, catorce o quince años están en condiciones de afrontar lecturas complejas, mientras que otros siguen un proceso más lento hacia la lectura adulta.

No obstante, en torno a los doce años, hay preferencias más o menos extendidas entre los jóvenes. Es frecuente que en este periodo se decanten por ciertos géneros, temas o series que ven a diario.

Entre los libros que más atraen a estas edades, podemos destacar los siguientes:

- Historias de acción, con protagonistas juveniles, en las que aparece un héroe o un líder.

- Relatos de aventuras, de viajes y descubrimientos.

- Historias policíacas, de misterio y terror.

- Libros de ciencia ficción.

- Novelas y poemas de amor.

- Libros de historia de las civilizaciones y biografías de personajes ilustres.

- Obras clásicas en ediciones originales.

- Antologías de cuentos y de poemas.

- Obras de teatro.

- Cómics.

- Libros de información científica y técnica, a menos y complementados con material gráfico, en soporte papel y electrónico.

- Otras obras de referencia, impresas y electrónicas: diccionarios, enciclopedias, monografías sobre temas de estudio y aficiones (fotografía, cine, pintura, música, etc.).






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1 comentario:

  1. Enseñar a los demás que la lectura esta en todos lados no solo en un libro narrativo, me gusto una técnica que se implemento alguna vez que se llama el tendedero de lecturas, y es literalmente un tendedero de lecturas en el aula, lecturas cortas, atractivas en hojas de color, que cuando un alumno terminaba su actividad elegía cual leer, de corte científico, novela, ficción de todo y más en secundaria.

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