En este apartado podrás dejar tus dudas y los
mismos participantes podrán responder y compartir experiencias.
- Historias policíacas, de misterio y terror.
- Libros de ciencia ficción.
- Novelas y poemas de amor.
- Libros de historia de las civilizaciones y biografías de personajes ilustres.
- Obras clásicas en ediciones originales.
- Antologías de cuentos y de poemas.
- Obras de teatro.
- Cómics.
- Libros de información científica y técnica, a menos y complementados con material gráfico, en soporte papel y electrónico.
- Otras obras de referencia, impresas y electrónicas: diccionarios, enciclopedias, monografías sobre temas de estudio y aficiones (fotografía, cine, pintura, música, etc.).
Otros consejos...
Tener hijos a los que les
gusta mucho leer constituye una gran ventaja, pero deberemos seguir atentos
para que la afición permanezca. Siempre podremos hacer algo más para ayudarles
a evolucionar como lectores y afianzar el hábito que están adquiriendo.
Nuestro ejemplo, nuestro
consejo y orientación siguen siendo necesarios en la elección de lecturas y en
la formación de un criterio propio y de una visión crítica y personal sobre los
libros. En esta labor, podemos tomar alguna iniciativa más: la suscripción a
revistas infantiles y juveniles que incluyan reseñas de libros; la lectura de
los suplementos de periódicos dirigidos a estas edades; la consulta de
servicios especializados en Internet donde se presenten novedades o se proponga
la participación en foros sobre los libros; el acercamiento progresivo hacia la
literatura de adultos, leyéndoles algunos pasajes de nuestros libros o
comentando lo que estamos leyendo nosotros; la creación de un club de lectura
con sus amigos, para intercambiar libros o discutir sobre sus gustos
literarios...
Sea cual sea el nivel de
lectura de nuestros hijos, deberemos seguir cerca de ellos, porque el hábito de
la lectura se construye paso a paso. La pasión por los libros hay que seguir
alimentándola de manera constante.
A mi hijo, a mi
hija, no le gusta leer, ¿qué puedo hacer?
Ante todo, dialogar.
Intentar averiguar las causas, y no forzar, no obligar a disfrutar con algo que
en principio no entra en sus planes. Una vez detectado el problema, podremos
actuar.
Aunque a veces resulte
complicado, nunca debemos abandonar la labor de estímulo y orientación. Habrá
que hacer uso de nuestra imaginación y de nuestra habilidad para utilizar todos
los recursos al alcance. Estos son algunos consejos que pueden orientar en
estos casos:
- Siempre hay que
prevenir. En el periodo en que los niños ya conocen el código pero aún no leen
con soltura, es conveniente continuar a su lado.
- Hagamos de la lectura
una actividad imprescindible. Numerosas actividades de la vida cotidiana
pueden llevarnos a los libros. Se trata de buscar esos momentos en que los
libros son necesarios o pueden ser un complemento inesperado para su actividad.
- Seleccionemos
momentos adecuados. No intentemos modificar sus hábitos de forma brusca y
por obligación. Para ello, debemos evitar proponer la lectura en las
situaciones en que nuestros hijos están más agitados o están más interesados en
realizar otras actividades: salir, oír música, ver la televisión, jugar en el
ordenador.
¿Qué podemos
hacer ante las dificultades?
Lo más importante es actuar
de manera coordinada con la escuela, averiguando cuál es el
problema y viendo posibles formas de colaboración. En todo caso, hay algunos
consejos que podemos seguir, especialmente en el momento inicial del
aprendizaje.
No quemar etapas. A veces,
los niños no pueden aprender lo que para nosotros resulta obvio. Es posible que los más pequeños sepan el nombre de las letras, incluso
su sonido, pero no sean capaces de encontrar el significado. Puede que utilicen
las letras para escribir palabras y textos mínimos y, sin embargo, tengan
dificultades en la lectura, incluso en la de textos que ellos mismos hayan
escrito. Esto es frecuente y, a ciertas edades, forma parte del proceso normal
de aprendizaje.
No esperar demasiado. No es
necesario esperar a que los niños conozcan las letras, el código alfabético,
para leer con ellos. Son ellos los que darán la medida, estimulados y ayudados
por nosotros. Siempre deberemos darles la oportunidad de estar en contacto con
los libros, con la lectura.
Actuar en paralelo. Nunca
estará de más practicar la lectura con nuestros hijos, leyendo para ellos y
mostrándoles cómo lo hacemos, proponiendo la interpretación de textos habituales,
pidiéndoles que nos cuenten qué hacen para escribir y para leer, estimulándoles
a que nos pregunten todas sus dudas.
¿Cuándo se
empieza a leer?
No se puede indicar un
momento exacto para el comienzo de la lectura. En realidad, todo empieza cuando
los niños intentan entender textos de uso habitual: carteles, etiquetas,
anagramas... Los escritos son objetos que están presentes en su entorno y,
desde muy pronto, niños y niñas tratan de interpretarlos. A leer se empieza
cuando se empieza a buscar significado en un texto.
Los niños comienzan a
acercarse a la lectura, sobre todo, cuando ven leer a los más próximos. Si nos
ven leer habitualmente a los mayores, si nosotros les estimulamos para que
presten atención a los escritos, pronto empezarán a hacernos preguntas.
Mediante estas preguntas están intentando obtener dos tipos de conocimientos: por
una parte, conocer el significado de las palabras (¿ahí qué pone?) y, por otra,
saber cómo se lee (¿qué letra es esa?). En este momento podemos decir que el
aprendizaje de la lectura ha comenzado.
¿Qué libros gustan a los mayores de 12 años?
A partir de cierta edad, puede resultar difícil establecer límites en la clasificación de los libros. Hay lectores y lectoras que a los trece, catorce o quince años están en condiciones de afrontar lecturas complejas, mientras que otros siguen un proceso más lento hacia la lectura adulta.
No obstante, en torno a los doce años, hay preferencias más o menos extendidas entre los jóvenes. Es frecuente que en este periodo se decanten por ciertos géneros, temas o series que ven a diario.
Entre los libros que más atraen a estas edades, podemos destacar los siguientes:
- Historias de acción, con protagonistas juveniles, en las que aparece un héroe o un líder.
- Relatos de aventuras, de viajes y descubrimientos.
- Historias policíacas, de misterio y terror.
- Libros de ciencia ficción.
- Novelas y poemas de amor.
- Libros de historia de las civilizaciones y biografías de personajes ilustres.
- Obras clásicas en ediciones originales.
- Antologías de cuentos y de poemas.
- Obras de teatro.
- Cómics.
- Libros de información científica y técnica, a menos y complementados con material gráfico, en soporte papel y electrónico.
- Otras obras de referencia, impresas y electrónicas: diccionarios, enciclopedias, monografías sobre temas de estudio y aficiones (fotografía, cine, pintura, música, etc.).
Otros consejos...








Enseñar a los demás que la lectura esta en todos lados no solo en un libro narrativo, me gusto una técnica que se implemento alguna vez que se llama el tendedero de lecturas, y es literalmente un tendedero de lecturas en el aula, lecturas cortas, atractivas en hojas de color, que cuando un alumno terminaba su actividad elegía cual leer, de corte científico, novela, ficción de todo y más en secundaria.
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